La alimentación es uno de los tres componentes claves del entrenamiento deportivo, junto con el propio entrenamiento y la recuperación. Sin una buena alimentación no hay un buen entrenamiento, y por supuesto no puede darse una buena recuperación. La alimentación debe aportar los sustratos energéticos para que los músculos puedan trabajar durante el ejercicio, y también para que puedan recuperarse. Para esto hay que prestar atención tanto a los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) como a los micronutrientes (vitaminas y minerales) y al agua. La alimentación, el entrenamiento y la recuperación son inseparables.